jueves, 11 de octubre de 2012

· galletitas de dulce de leche ·

Cocinar desde muy chico te da la posibilidad de tomarle la mano de forma lenta a esto de moverse entre fuegos, filos y pesos importantes. Si te equivocás en una receta o rompés una jarra medidora a los 15, tenés la impunidad del aprendiz, eso da lugar a jugar mucho sin temer resultados nefastos y a adquirir método y conocimiento de manera gradual. Tengo casi 30, cocino a diario desde los 12, y aún así trato de ser metódica, de prestar atención, de cuidar los detalles, de poner los cinco sentidos en cada plato de sopa que preparo.

La última semana no ha sido buena, mi cabeza está en cualquier parte y anoche me confié. Mientras cortaba manteca para ablandarla más rápido ignoré la necesidad de una superficie de apoyo, cortando no solo la manteca sino también una parte de mi dedo, que salió disparada antes de que yo viera una gota de sangre. El chistecito me costó remises, irrupción en una sala de emergencias donde todos los pacientes exclamaron algo al verme llegar, medicación y -claro- una parte de mi dedo. Mi secuaz (que de pastelero tiene poco pero de compañero, todo) se ofreció a ayudarme. Para que yo pudiera subir una receta hoy, para que pudiera llevar mis galletitas al show donde las regalamos, para que no me sintiera tan mal de cara a un fin de semana que se plantea extraño. Así, esta mañana nos levantamos tempranito y, mientras yo dictaba cantidades y guiaba en el procedimiento, él batía y daba forma a lo que yo no podía hacer.

Hace días, cuando Juliana nos recordó que hoy era el Día del dulce de leche, empecé a revolver mi archivo en busca de una receta simple y deliciosa, pero que fuera un poquito más allá de una mousse. Que no estuviera en todas partes, pero a la vez resultara fácil de incorporar a cualquier recetario. Después de repasar todos mis libros, recordé estas galletitas. Sé que esta receta la saqué de un blog hace años, pero (como nunca pensé en crear este espacio) no guardé la fuente ni sé si aún existe, por lo tanto no tengo un autor a quien dar el crédito. Sólo avisar que no es mía y, si alguien conoce su origen, bienvenido será.

Sé que no lucen hermosas, pero créanme cuando les digo que son muy ricas. La masa es de dulce de leche y están unidas de a dos con dulce de leche también, aunque es opcional. Solitas con el café también mejoran cualquier desayuno gris.



  • Precalentar el horno a 180ºC
  • En un bowl tamizar 2 1/2 tazas de harina 0000, 1 cdta de bicarbonato de sodio y una pizca de sal. Reservar.
  • En el bowl de la batidora (o en un bowl grande, a mano) poner 200 gramos de manteca blanda y batir un poco hasta desarmarla. Agregar 3/4 taza de dulce de leche y 1 1/4 taza de azúcar rubia. Batir hasta obtener una crema. De a uno, incorporar 2 huevos grandes.
  • Bajar la velocidad de batido y añadir los ingredientes secos, mezclando bien hasta que la preparación resulte homogénea.
  • Formar bolitas de masa con dos cucharas (o una cuchara de helado) y colocarlas en placa antiadherente o cubierta con papel de cocina.
  • Hornear alrededor de 10 minutos, dependiendo del tamaño de las galletitas.
  • Dejar enfriar en una rejilla. Unir de a dos con dulce de leche repostero. Convidar a discreción.

Tips:

  • Para medir tazas de dulce de leche (o miel, nutella, etc) lo más práctico es rociar el interior de la taza con aceite o frotarla con el papel de la manteca.
  • Las galletitas de la foto están hechas con la cucharita de papas. Me gusta más el tamaño y no resultan empalagosas para los que tienen menor resistencia al dulce.
  • Si sólo tienen dulce de leche común, lo mejor es no rellenarlas mucho porque se desarman.
  • Para llevar manteca a temperatura ambiente más rápido, lo mejor es rallarla con la parte gruesa del rallador. También pueden cortarla en cubos, pero por todos los gatitos del mundo les pido que no corten en el aire: apoyen en una tabla y conserven todas sus falanges.





lunes, 1 de octubre de 2012

· galletitas de limón y azúcar ·

Cuando le pedí limones a mi madre y me trajo casi cincuenta, separé algunos para hacer esta receta. No tengo mayor preámbulo para estas cookies. Los ingredientes principales son limón y azúcar, y así se resume el sabor: son dulces y alimonadas, pero nada invasivas. Como si no fueran suficientemente deliciosas, tienen el plus de que toda la casa huele a hogar mientras se hornean.


  • Precalentar el horno a 180º.
  • Tamizar juntas 3 tazas de harina 0000, 1/4 cdta de sal fina y 1 cdta de bicarbonato de sodio.
  • En un bowl grande colocar 1 taza de azúcar común, 1 taza de azúcar rubia y 1 cda de ralladura de limón, y batir a velocidad media durante un minuto.
  • Agregar 200 gr de manteca blanda y batir hasta formar una crema.
  • Añadir, de a uno, 2 huevos grandes y 1 cda de jugo de limón.
  • Bajar la velocidad de batido y añadir los ingredientes secos previamente tamizados.
  • En una placa cubierta con papel de cocina formar las galletitas con una cuchara para helado, emparejando el borde con un cuchillo para que todas salgan del mismo tamaño.
  • Aplastar ligeramente con la mano, espolvorear con azúcar común, rociar (o pintar) con agua y volver a espolvorear con azúcar.
  • Hornear entre 12 y 15 minutos, hasta que los bordes empiecen a dorarse ligeramente.
  • Enfriar sobre una rejilla. Servir en un plato hermoso. Disfrutar con el té de las 5.

La primera vez que hice estas galletitas, me transportaron directo a mi infancia: a la casa de mi abuela, a bajar limones del árbol para cocinar, a tomar el té en tazas "de los grandes". Por fuera el azúcar las hace crocantes, pero por dentro son tiernitas como un abrazo.

*Receta adaptada del libro Cookies de Martha Stewart.

Ro Guaraz. Todos los derechos reservados. © Maira Gall.