martes, 15 de octubre de 2013

· sweater para maceta


Después de (¡siete!) años de seguirle los pasos entre blogs y redes sociales, hace unas semanas tuve el placer de conocer personalmente a Florence. Junto con una charla de lujo y ese aire que se respira cuando estamos con amigos, llegó a casa mi primer cactus porteño.


Si mi memoria no falla, desde que empecé el secundario hasta que me mudé a Buenos Aires cambié las macetas de seis cactus y siempre, siempre, siempre me pinché. Hace meses que tengo las defensas un poco bajas, así que preferí no arriesgarme y opté por tejer una funda para cubrir la macetita plástica en la que vienen estos bichos.


La verdad es que si hay algo que no me falta son ovillitos de hilo, pero como la semana pasada tuve que andar por Córdoba y Scalabrini (yo le digo Palermo Lanas), aproveché y compré esta belleza en Yanabey: algodón cadenita mediano, código 1650, color 06.


  1. Sobre una cadena de 36p tejí en redondo:
  2. 36 mp
  3. 36 mp
  4. 36 mp
  5. * 2 mp en 1 p, 11 mp* = 39 mp
  6. 39 mp
  7. 39 mp
  8. * 2 mp en 1 p, 12 mp* = 42 mp
  9. 42 mp
  10. 42 mp
  11. * 2 mp en 1 p, 13 mp* = 45 mp
  12. 45 mp
  13. 45 mp *2 mp en 1 p, 14 mp* = 48 mp
  14. 48 mp
  15. 48 mp
  16. *2 mp en 1 p, 5 mp* = 56 mp
  17. 56 mp
  18. 56 mp
  19. *3 mp en 1 p, 2 mp juntos*
  20. Cerré con un p enano
  21. Esta vez di vuelta el tejido, porque me gustó más cómo quedó del revés.

Media tarde, 50 gramos de algodón y listo.

viernes, 11 de octubre de 2013

· pan de banana con dulce de leche ·

Casi no llego a publicar el día del dulce leche. Casi. Pero llegué y traje una receta asquerosamente rica. Para valientes, más por lo calórico que por lo complejo. Para la merienda del domingo. Definitivamente para compartir.

Hace -literalmente- años que guardo esta receta en espera del día ideal. Tenía ganas de probarla porque el procedimiento era mucho más parecido a una torta que los panes de banana que hice siempre, y eso me intrigaba (bueno, por el dulce de leche también, para qué negarlo). Resultó que hoy tenía todos los ingredientes, incluyendo las bananas en el punto justo. Así salió este primer intento.


  • Precalentar el horno a 160º con la rejilla en el medio.
  • Enmantecar dos moldes de pan.
  • En un bowl tamizar juntos 1 1/2 taza de harina 000, 1 1/2 taza de harina 0000, 1 1/2 cdta de polvo de hornear, 1 1/2 cdta de bicarbonato de sodio y 1/2 cdta de sal fina.
  • En otro bowl batir 110 gramos de manteca con 1 1/2 taza de azúcar rubia hasta formar una crema. Añadir, siempre mezclando,  dos huevos y el puré de 6 bananas bien maduras; si las bananas son muy grandes, usar sólo 5.
  • Agregar las harinas y 1 taza de leche en tres veces, empezando y terminando con los ingredientes secos.
  • Mezclar hasta incorporar.
  • Llenar un tercio de los moldes previamente enmantecados. Dejar caer cucharadas de dulce de leche en el centro y cubrir con otro tercio de la preparación.
  • Con un palito mezclar apenas el contenido de los moldes para hacer una especie de marmolado.
  • Llevar al horno precalentado y cocinar durante una hora o hasta que esté bien dorado.
  • Dejar enfriar bien antes de desmoldar

También pueden hacerlos en moldecitos individuales o en forma de muffins. Probando tiempos de horno fui notando que el pan se cocina hasta el centro en menos tiempo del indicado, pero si lo dejan hasta que está doradito el resultado es mucho más delicioso.


Nota: Recuerden que tiene dulce de leche adentro (que no solo se calienta mucho en el horno sino que además el peso hace que se vaya un poco hacia abajo): no intenten desmoldarlo cuando aún está caliente, les garantizo que se va a romper. Y sí, lo digo por experiencia. Basta de risas.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

· la patineta ·

En los últimos meses hice un montón de cosas pero mi cerebrito de hormiga nunca recuerda sacar fotos para publicar aquí. En fin, como este espacio es -básicamente- para mí, no tengo que dar explicaciones ni nada.

Desde hace una semana estoy intentando ordenar el caos absoluto que es mi taller, buscando que cada cosa tenga un lugar y que ese lugar sea accesible, no tener que correr cinco cajas para agarrar una madeja de lana. Este proyecto no es liviano y tiene muchos pasos, así que empecé por liberar mi mesa de trabajo. Con una buena superficie de apoyo me dispuse a ordenar abajo de la mesa y me topé con el primer problema -mis máquinas de coser siempre en el medio- para el que tengo una solución planificada desde hace meses, al que cariñosamente llamo la patineta.

Inspirada por este pin el verano pasado compré recortes de fibrofácil y unas rueditas para probar mi versión. En lugar de pintar estos pseudo estantes, los forré con tela; hice tres y descansan bajo el mueble del comedor, alojando revistas, libros y mi vieja máquina de escribir. Me resultaron muy prácticos para guardar esas cosas pesadas, los puedo mover fácilmente para limpiar y son super simples, así que hice dos más, ahora para mi taller.


Para cada patineta usé:

  • 1 recorte de fibrofácil (en Easy me cobraron $9,95 cada uno)
  • 3 rueditas de 30 mm
  • Lápiz de color
  • Retazo de tela de algodón -compré varias yardas para todos los proyectitos del taller-
  • Cutter circular + placa de corte
  • Engrampadora + grampas
  • Martillo
  • Taladro con mecha de 1,5
  • Tornillos + destornillador


Lo primero que hice fue marcar en la tela el tamaño del fibrofácil más un excedente que me sirviera para forrar los laterales.


Con ayuda de regla y cutter circular corté la tela, siempre arriba de la placa de corte para no dañar la mesa.


Aseguré los bordes de la tela al fibrofácil con la engrampadora, empezando por posicionar el recorte en el centro y poner una grampa en cada lado.


Mi engrampadora no es muy buena y a veces falla, poniendo las grampas un poco torcidas. Algunas las dejo así, pero en lugares críticos -como las primeras cuatro o todas las que aseguran las esquinas- las saco con una pinza y vuelvo a engrampar para asegurar bien la sujeción de la tela. Si están derechitas pero no se hundieron bien, las martillo un poco y listo.


Después de fijar la posición del estante en la tela, armo las esquinas. Hay dos formas: a veces engrampo la diagonal primero y después sujeto los dos laterales (como en la foto), y otras veces aseguro un lateral y doblo el sobrante hacia el otro lado (mi preferida por prolija, como en la patineta terminada al final del post).


Una vez que armé las cuatro esquinas me dedico a engrampar todos los bordes, estirando un poco la tela para que quede bien prolija del otro lado.


Y así me queda el estante bien forrado visto desde arriba.


Ahora, el primer paso para colocar las rueditas es posicionarlas en algún lugar donde las grampas no molesten al momento de atornillar. Yo uso tres ruedas por estante, de esta forma nunca queda desbalanceado.


Marco la posición de los tornillos y retiro la ruedita. Lo ideal es hacerlo con un lápiz (naughty girl!), porque la tinta de los marcadores puede penetrar en la tela y dejar una mancha; en este caso no se va a ver, pero siempre es bueno recordarlo.


Con una mecha muy finita taladro en todos los puntos de sujeción. Este paso es opcional, pero encuentro mucho más fácil poner los tornillos con esta guía.


Fijo las rueditas con tornillos. Puede ser una aclaración tonta pero es importante que los tornillitos sean pequeños para evitar romper el fibrofácil del otro lado.


Así me quedan todas las rueditas colocadas, dos en los extremos de uno de los lados más largos y una en el centro del lado opuesto.


Las esquinas terminadas de la forma que más me gusta.


Y aquí están las patinetas con su carga.

Cuando terminé la segunda ya había bajado mucho el sol, por eso la diferencia de color. Debería sacar una nueva foto con luz más cálida o sentarme un rato a retocarla para que parezca del mismo lote. O nada, total a nadie le importan estas nimiedades más que a mí.

viernes, 3 de mayo de 2013

· masa de pizza ·

Entre trabajitos y clases no he tenido un rato libre para dedicarle a este espacio, pero confío en ordenarme un poco la vida en las próximas semanas. Hace tiempo que tengo la idea de publicar esta receta porque me la han pedido varias veces por distintos medios y termino escribiendo una y otra vez los ingredientes, así que ahora directamente les enviaré el link (¿verdad que soy inteligente?). Podría haber fotografiado una pizza recién horneada, llena de vegetales y queso, pero la intención es que vean el bollo como un lienzo en blanco y pongan arriba de su pizza lo que se les cruce por la cabeza.

Esta masa es muy suave en textura y sabor, se estira súper fácil y hornea perfectamente. Con menos de dos horas y un solo levado resultan dos pizzas bien grandes para disfrutar el fin de semana.


  • En un bowl grande mezclar 330cc de leche a temperatura ambiente con 1/4 taza de aceite de oliva y 2 cdtas de sal fina.
  • Añadir 4 tazas de harina 000, 4 cdas de azúcar común y 2 cdtas de levadura seca.
  • Para saborizar se pueden sumar 2 cdas de hierbas secas. No es necesario, la masa es deliciosa sin agregados, pero a veces queremos cambiar un poco y podemos hacerlo.
  • Unir todos los ingredientes y amasar hasta obtener un bollo liso.
  • Se puede hacer con tiempo y guardar en la heladera hasta un par de horas antes de cocinarla. El frío "duerme" la levadura pero una vez que toma temperatura ambiente empieza a levar sin problemas.
  • Cubrir con un repasador y dejar descansar hasta que duplique su volumen.
  • Una vez levada, dividir en dos, estirar y llevar a horno fuerte un par de minutos para que se forme la base crocante.
  • Luego agregar las salsas, vegetales, quesos y fiambres que más les gusten y cocinar hasta que la casa huela fabuloso.

Se pueden hacer para congelar: luego de la primer horneada -con la base firme para soportar el peso de los toppings- dejar enfriar, cubrir con lo que quieran y guardar en bolsas bien cerradas. Para consumir, del freezer al horno sin escalas.

Que salgan dos pizzas grandes no es un límite, sólo una descripción de tamaño. Se pueden hacer cuatro pizzas pequeñas, una cantidad monstruo de pizzitas individuales, dos calzone super generosos, hornear el bollo entero en forma de pan... en fin. Jueguen, compartan y disfruten.



The recipe card

viernes, 1 de marzo de 2013

· tarta de arvejas ·

Me tomé unas inmerecidas y no planificadas vacaciones durante el verano. Enero me encontró sola en casa, pintando y arreglando muebles; febrero me llevó mucho al cine, me cocinó a diario y empezó a poner los patitos en línea para lo que será un año de descubrimiento. Pero hoy llegó marzo: en una semana cumplo 30, en dos semanas más llegará el otoño y con él la mejor temporada para cocinar.

Mientras tanto, y con este último (espero) vestigio de verano, vine a traerles una receta fabulosa. Más que receta es, en realidad, una idea: que las arvejas también pueden ser protagonistas. Cada vez que menciono que voy a comer / estoy cocinando / tengo en la heladera esta tarta, me llegan preguntas. Con este post respondo todos los e-mails y DMs que recibí la última vez, a finales de enero.

Nunca tuve una versión escrita de esta receta; fue producto de un almuerzo de adolescencia, de cuando inventaba cualquier cosa para comer lo que tenía ganas, y de ahí en más siempre la reproduje a ojo. La receta en un tuit sería "masa de tarta + arvejas + ligue + horno + queso", pero igual va el paso a paso (con recipe card, como siempre) para despejar cualquier duda.


  • Pre-cocinar dos bolsitas de arvejas congeladas.
  • Batir 3 huevos con 1/2 taza de crema o queso blanco, sal, pimienta y algunas hierbas a elección. Menta + arvejas = sublime.
  • Forrar un molde con masa de tarta, o varios moldecitos individuales con tapas de empanadas. Si sobra masa, hacer un repulgue.
  • Cubrir la base con pan o queso rallado. Añadir las arvejas pre-cocidas. Cubrir con el ligue.
  • Llevar a horno medio. Cuando falten unos minutos para que el ligue esté bien cocido, cubrir con hebras de queso y llevar nuevamente al horno hasta dorar.

Entre todas las hierbas que consumo, la que más me gusta cuando cocino con arvejas es la menta. Juntas hacen una explosión de sabor en la boca, no sabría explicarlo pero se complementan a la perfección. Prueben y me cuentan.





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