lunes, 22 de diciembre de 2014

· el regalo perfecto ·

¿Les gusta recibir regalos? ¿Y hacerlos? Soy de esas personas que aman recibir regalitos, pero confieso que una de las cosas que más disfruto en la vida es regalar.


Amo todo al respecto: la introducción -esa vez que escuché al pasar sobre un libro que a alguien le gustaría leer, aquél link que un amigo compartió, un comentario a otra persona que me fue transmitido-, el nudo -elegir en un mar de productos y luego reunir los medios necesarios para comprar o fabricar- y el desenlace -ese acto lleno de amor en el que se intercambia un presente por alguna o muchas formas de gratitud-. Y en el medio, el envoltorio.

Presto la misma dosis de atención al regalo en sí mismo que a lo que envuelve (y cómo lo envuelve), y estoy convencida de que recibir un paquetito con papel estampado, un moño de cinta y el nombre cuidadosamente escrito revela mucho más amor que la bolsa de un comercio. Mi idea de hoy es que en estas fiestas el pie del arbolito luzca más como una foto familiar que como una publicidad del shopping. Si están de acuerdo, los invito a prepararse una taza de té, porque hoy hay un buen puñado de fotos y, de yapa, un video.


· tipos de envoltorio ·

Para empezar se me ocurre la clasificación más abarcativa, y es la que se refiere al modo de envolver un regalo.

· · · directo

Es cuando nos regalan una sartén y sabemos perfectamente que vamos a recibir una sartén aún sin visión de rayos x. O cuando nos regalan un sweater y bien podrían ser restos de una tierra perdida, porque el regalo es una masa amorfa que nunca lució ni lucirá mejor. ¿Nunca vieron un triciclo cubierto con pliegos y pliegos de papel? ¿Y un osito de peluche? No es lo mismo un libro que una muñeca, no es igual un cubo Rubik que una pava. Mi punto es: salvo que el regalo en sí sea -o esté contenido en- un cuerpo geométrico, lo mejor es buscar un intermediario.

· · · indirecto

Aquí entran un montón de ayudantes para hacernos la tarea más fácil. Desde galletitas hasta el juguete más curvo del mundo pasando por ropa, artículos de belleza, herramientas... todo eso que no sirve como base para un envoltorio prolijo, va adentro de una caja, una bolsa, un sobre, un frasco, un tubo, una lata. Estos contenedores pueden ser bellos -las latas suelen tener dibujos preciosos, hay cajas forradas hermosísimas, bolsas en cantidad de estampas- o simplemente funcionales.


· envoltorios ·

Una vez determinado el tipo de envoltorio, hay que buscar con qué cubrir ese regalo. A grandes rasgos se me ocurren tres grupos de envoltorios:

· · · papeles

Para empezar, lo más básico: todos los papeles, desde los más simples -obra, madera, afiche, barrilete, misionero- hasta los menos populares -vegetal, hecho a mano, serigrafiados, de arroz, de origami-, sirven. En general, salvo algún gramaje muy elevado que dificulte a la hora de plegar, es cuestión de buscar el que más les guste y ver cómo usarlo (si es muy finito o transparente, se puede envolver doble o poner una base de papel blanco).


· · · telas

Pueden usar cortes de telas específicamente adquiridos para esto o revolver entre los retazos y seleccionar los más lindos. Además está la opción del doble regalito, usando una servilleta, un repasador, un individual, un furoshiki. Algunas prendas de vestir también sirven: una remera bien doblada puede cubrir un libro de tamaño considerable, unas medias -regalo de tía pero nunca vienen mal- cubriendo y cerrando un tubo nos ahorran mil pliegues de papel.


· · · otros

Hay un montón de otros materiales que no deberíamos descartar. Todo el rango de papeles impresos: diarios, revistas, mapas, posters y -aunque yo no esté de acuerdo con esto- libros viejos sirven para terminar un regalo de manera diferente. También podemos usar vinilos adhesivos, celofán, papeles de pared, blondas y cualquier otro material que nos dé la posibilidad de cubrir una caja.


· fijaciones ·

Por lo general, salvo que sean la mujer maravilla (spoiler alert: I’m not), es muy complicado envolver un regalo -que quede lindo- solo con papel y una cinta para atar. Yo me ayudo con un arsenal de fijaciones: pegamentos -cola vinílica, pegamento universal-, cintas adhesivas -transparentes, de papel, bifaz o decorativas- y stickers de todo tipo. Lo que tengamos, nos guste usar y sirva a los efectos de sostener el papel en su lugar.


· extras ·

· · · para atar
Si todo el abanico de cintas que se consigue en cualquier mercería nos resulta poco, siempre podemos usar lanas, tientos de cuero, cintas plásticas, puntillas, galones, cuerdas y hasta hilos lindos (hola baker’s twine, yo también te quiero mucho). Mientras sirva para hacer al menos un nudo firme, alcanza y sobra.


· · · para adornar
Muchas veces no queremos cerrar un paquete con un moño, y eso también es válido. A mí me encanta jugar con diferentes gift toppings y saco de la galera cualquier objeto que agregue color, textura o sea un guiño cómplice hacia el destinatario del regalo. Golosinas, juguetes, origami, pompones, dijes, cuentas, plumas, cascabeles, molinitos, accesorios, galletas, artículos de librería o pequeños items de maquillaje. ¿Cual es el problema si lo más pensado está del lado de afuera? La gente ama estos detalles.


· · · para identificar

Hay de todas formas y en una variedad de colores que haría palidecer a Pantone mismo: hechas a mano, compradas, impresas de internet (hay miles de opciones para descarga gratuita, como regalito de ilustradores y diseñadores alrededor del mundo). Las pueden colgar con un cordoncito, pegar con cinta, fijar con clips, coser a mano. Para que todos sepan qué regalito les corresponde o para dejar por escrito un lindo deseo, no son indispensables pero las etiquetas vienen bien para poner el broche final a la hora envolver un regalo.



Una vez enumerado todo lo que pueden usar, está el pequeño detalle de cómo envolver. Hay mil formas, unas más simples, otras más complejas, algunas muy básicas y otras con diez agregados por centímetro. Acá les pongo un videíto (sin audio, gracias Vimeo, toda la onda) donde muestro cómo envuelvo yo la mayoría de mis regalos. Esto es: con un papel preferiblemente grueso, fijando todo con cinta bifaz para que no se vea al final y cerrando con un moño de cinta y una tarjetita (donde luego escribiré algo, seguro); como el papel es muy clarito y el regalo tenía contrastes fuertes que se notaban a través del envoltorio, puse una primera capa de papel de seda para no delatar el contenido.



Espero que haya sido más o menos claro y les sirva. Hay partes cortadas -no mostré los dos laterales porque son iguales- y está un poco acelerado para que no sea eterno, pero quise poner todo el proceso. Además de este video largo con todos los detalles, en mi cuenta de instagram estuve subiendo un par de microvideos que encuentran agrupados en #giftwrrrrrap. Seguiré actualizando ese hashtag, al menos hasta el 6 de enero, para darles varias ideas sobre cómo personalizar los regalitos de toda la familia.


Quiero aclarar algo antes de cerrar esta entrada que puede lucir muy materialista: por sobre todas las cosas -al menos para mí- la navidad es una celebración del amor, de la familia, de lo bueno que tenemos. Si no hay regalos, que no haya. Si no hay grandes cenas, muchos invitados, deco sofisticada, ropa bonita, que no haya. Lo que no puede faltar es el cariño por la gente que nos rodea y el agradecimiento por ese afecto puro. En mi universo todo el ritual de elegir un regalo y llevarlo a la realidad es un acto de amor: no regalo por compromiso, no me esfuerzo en comprar o hacer algo por alguien que no valoro y no entiendo el argumento comercial que usan millones de grinchs en todo el planeta. Entonces, como cierre al acto de regalar, un envoltorio cuidado me parece una buena idea. Con "el regalo perfecto" no me refiero al más caro ni al más grande: hablo de presentar de la mejor forma posible hasta el regalito más humilde y personal. Ahora me cuentan ustedes: ¿Cómo vienen con los regalitos de navidad? ¿Les gusta hacerlos? ¿Recibirlos? ¿Envolverlos? Les deseo a todos una semana cargada de momentos para el recuerdo.



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miércoles, 17 de diciembre de 2014

· servilletas de broderie ·

Estamos a una semana de la nochebuena (wohoooo!) y me pareció buena idea traer un tutorial cortito y fácil para que pongan la mesa divina el próximo miércoles.


Estas servilletas de broderie son super versátiles: sirven tanto para una mesa bien arreglada como para combinar con la vajilla de todos los días, para un almuerzo en el jardín y hasta para sumar a la canasta de picnic, ya que al ser de algodón resultan bien absorbentes y se pueden meter en el lavarropas sin problemas.


Los materiales necesarios son poquitísimos:

  • broderie de algodón: por cada 90 cm de tela salen cuatro servilletas
  • plancha con vapor (o plancha y spray de agua)
  • costurero completo (tijera, hilo al tono, aguja para la máquina, centímetro)
  • máquina de coser

Hay varios tipos de broderie. La pequeña clasificación que hago hoy es según la ubicación del bordado; lo que vi es que puede estar trabajado:

  • en toda la superficie pero con un orillo liso
  • solo en los bordes, a modo de puntilla
  • en toda la superficie y en los bordes tipo puntilla

El que elijo para este proyecto es el broderie de algodón liso que solo tiene bordados y calados en los orillos: esto me da superficie plana para la funcionalidad de la servilleta y, al mismo tiempo, el detalle en un borde.


Lo primero que hice fue lavar la tela y plancharla bien. Después corté cuadrados de aproximadamente 45 cm de lado, siempre apoyando en uno de los orillos para que cada servilleta tenga un lado bordado.

Luego es un trabajo alternado de plancha y máquina de coser que hay que repetir en los tres lados lisos:
- pasar un pespunte a 3 mm del borde con una puntada larga, es solo para marcar
- doblar el borde usando el pespunte como guía y planchar bien
- dejar que se enfríe un poquito y volver a doblar el borde, escondiendo los hilos sueltos
- planchar con vapor para asentar bien
- coser a 3 mm del borde con puntada corta, si tienen un pie de máquina con guía para pespuntes, es el momento de usarlo
- planchar nuevamente para fijar y emprolijar


El único lugar donde hay que tener un poquito de cuidado es en las esquinas, para que no queden hilos hacia afuera: lo ideal es planchar bien con vapor, afirmar con un alfiler y coser a baja velocidad para asegurarse de que las capas de tela no se muevan.


Además de usarlas en casa, un paquetito atado con hilo y una etiqueta me parece una idea muy linda para regalar. Es económico, lleva poco tiempo y el resultado es útil y hermoso.


Nota: en general el broderie viene de entre 90 y 130 cm de ancho: lo que sobre en el medio es desperdicio para este proyecto, pero no lo tiren porque es algodón de buena calidad y sirve para otras cosas.


Así de cortito y así de lindo, un tutorial para que hagan en media tarde y disfruten alrededor de una mesa, con la mejor compañía, durante mucho tiempo. ¿Qué les parece la idea? ¿Usan servilletas de tela? ¿Les gusta el broderie? ¿Cómo se preparan en estos últimos días pre-navidad? Cariños de mitad de semana para todos.



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martes, 16 de diciembre de 2014

· muffins de parmesano ·

¡Buen martes para todos! Sé que a principios de mes me propuse tomarme diciembre distinto y publicar todos los días hábiles, pero ayer fue un lunes muy lunes, muy pesado y difícil, y no daba venir acá a espolvorear glitter. Espero que la semana mejore exponencialmente, y para empezar a lograrlo vengo con una receta de esas que tienen que guardar y probar porque es fantástica.


¿Receta de qué? Muffins de parmesano. Sabrosos, aterciopelados, crocantes por arriba, tiernos por dentro, perfumados. Ideales para acompañar un bowl de sopa cualquier noche fresca o para sumar a una picada en su formato mini, aunque yo los disfruto con un té en el desayuno y me predisponen de maravillas.


Es una receta muy simple y rápida de hacer. No tiene complicaciones, pesos muy específicos, tiempos de batido, cuidados extra con el horno ni nada por el estilo. Es medir (con tazas y cucharas), mezclar y hornear. Los ingredientes necesarios para estos muffins son:
  • 2 huevos
  • ¾ taza de leche entera
  • ½ taza de aceite de oliva
  • 1 taza de queso parmesano rallado
  • 1½ taza de harina 0000
  • 2 cdas de azúcar común
  • 2 cdtas de polvo de hornear
  • ¼ cdta de bicarbonato de sodio
  • 1 cdta de ajo picado fresco (un diente)
  • 1 cdta de romero picado fresco (si prefieren seco, usen solo ½ cdta)
  • ¾ cdta de sal fina
  • ½ cdta de pimienta negra


- Precalentar el horno a 180ºC.
- Mezclar juntos (con batidor de alambre) los huevos, la leche y el aceite.
- En un bowl grande mezclar ¾ taza de parmesano con el resto de los ingredientes secos, agregar la preparación anterior y mezclar bien hasta combinar.
- Dividir la masa en 12 moldes para muffins engrasados o cubiertos con pirotines.
- Espolvorear con el queso restante.
- Hornear hasta que un tester salga limpio.
- Enfriar sobre una rejilla de 5 a 10 minutos.


Hay moldes para muffins de varios tamaños. El más común en bazares es el americano (los más grandes), luego está el inglés (medianos, los de mis fotos) y mini. Pueden usar cualquiera, el que tengan, el que prefieran:
  • - de los primeros sale una docena. Se hornean alrededor de 20 minutos.
  • - de los segundos sale una docena y media si los hacen grandes o dos docenas si llenan ⅔ de la capacidad de los moldes. Van al horno unos 17 minutos.
  • - de los mini salen más de cuatro docenas, no recuerdo exactamente (hace un par de años de la última vez que los hice así). Se cocinan entre 12 y 15 minutos.


Para llenar los moldes pueden usar:
  • - dos cucharas, ayudándose para volcar la masa en cada moldecito.
  • - una cuchara para helado, dependiendo del tamaño del molde y de la cuchara que tengan.
  • - una manga de repostería, preferiblemente descartable.

Yo usé una cuchara de helado para una tanda (en la foto de arriba, a la derecha) y una manga descartable para la siguiente (en la misma foto, a la izquierda). Las dos cosas son prácticas y resuelven sin hacer desparramos de masa por toda la mesada.

Pueden guardar la masa cruda en la heladera un par de días; yo aprovecho una manga descartable (cerrada con una bandita elástica, para que no entre aire ni se salga el relleno), así ocupa poco espacio y está lista para poner en moldes cuando quiera hornear los muffins.


Para los líquidos uso una taza medidora grande: primero mido la leche, encima el aceite y por último agrego los huevos para hacer allí mismo la mezcla de los tres ingredientes.

Para mezclar uso siempre el mismo batidor de alambre. Es una masa que lleva muy poco trabajo, solo hasta incorporar bien los ingredientes, y no hace falta estar pendiente de un punto de batido o de no pasarse con el trabajo. Ni vale la pena prender una batidora, es un minuto a mano y listo.


Lo ideal es comerlos tibios; si se enfrían los pueden calentar 15 segundos en microondas o 2 minutos en horno medio para disfrutar del perfume y mejorar la textura (de por sí divina). Fáciles, ricos y super rápidos de preparar, pueden agregar otras aromáticas o usar diferentes quesos duros. Siempre salen bien. Nunca sobran cuando viene gente. ¿Qué les parece? ¿Les gustan los muffins salados? ¿Se animan con esta receta? Espero que estén teniendo una semana perfecta.



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viernes, 12 de diciembre de 2014

· chocolate chip cookies ·

Esta es la semana de las recetas deliciosas que no lucen tan bien. Llegamos al viernes (no sé para ustedes, pero para mí es un logro), llegó el momento de empezar a compartir ingredientes, consejos y procedimientos para hacer las galletitas que anduvieron de viaje por el país.


Así es: desde hoy y durante todo el fin de semana, las participantes del Sweet Swap vamos a estar publicando -cada una en su blog- la receta de las masitas que enviamos a tres personas. Tuvimos un mes muy dulce, cargado de idas y venidas, carteros, entregas en mano, conocer gente nueva, lidiar con los correos, armar paquetitos, cocinar para regalar, sorprenderse con sabores desconocidos. Fue un mes de mucha alegría y estamos cerrando este pequeño swap muy agradecidas por la participación, la buena onda y las docenas de cookies que transitaron nuestras rutas en simultáneo.


Cuando Juli me propuso el swap tardé dos nanosegundos en elegir receta. Estas galletitas con chips de chocolate pueden tener un cero en originalidad pero eso es porque todos los puntos se los llevan el sabor, la textura y el perfume. Crispy por abajo, chewy en el centro, llenas de chocolate, con una decadencia de manteca, el perfume de la vainilla, la mezcla de azúcares... son una fiesta en la boca y no encuentro palabras para describirlas como se debe. Paso a la receta porque no puedo agregar más. Estas masitas llevan:

  • 225 g de manteca blanda
  • 175 g de azúcar común
  • 230 g de azúcar rubia
  • 2 huevos grandes
  • 200 g de harina 0000
  • 200 g de harina 000
  • ½ cda de sal fina
  • 1 cdta de polvo de hornear
  • 1 cdta de bicarbonato de sodio
  • ½ cda de extracto de vainilla
  • 450 g de chocolate semi amargo


- Cortar el chocolate en trocitos y espolvorear con harina hasta que estén todos los lados cubiertos. Reservar.
- Tamizar juntos: harina 000 y 0000, sal fina, polvo de hornear y bicarbonato de sodio. Reservar.
- En batidora eléctrica con paleta batir la manteca blanda y los dos tipos de azúcar hasta formar una crema liviana. Pueden batir a mano (yo lo he hecho) pero tengan en cuenta que se vuelve una masa pesada y requiere bastante esfuerzo.
- Agregar de a uno los huevos y el extracto de vainilla, batiendo bien luego de cada adición.
- Reducir la velocidad al mínimo y añadir todos los ingredientes secos y el chocolate. Mezclar bien.
- Con ayuda de una cuchara de helado formar bolitas de masa y llevar a la heladera un mínimo de una hora, aunque el mejor resultado se obtiene luego de un par de días.


- Precalentar el horno a 180ºC.
- Disponer las porciones de masa en placas antiadherentes o cubiertas con papel de cocina, espaciándolas unos 7 cm.
- Espolvorear con alguna sal rica (yo usé sal marina). Es un poquito, pero hace una gran diferencia.
- Hornear hasta que los bordes se doren ligeramente pero aún estén tiernas, alrededor de 15 minutos. Tienen que quedar como en la foto de aquí arriba: un dorado sutil y parejo en la base, blandas y sin tomar color por arriba.
- Enfriar en la placa unos minutos y luego transferir a una rejilla hasta enfriar completamente.


- La masa cruda se puede conservar en la heladera hasta una semana, y en el freezer hasta tres meses.
- Una vez congeladas pueden ir del freezer al horno sin tener que descongelar. En tal caso, bajar la temperatura del horno al mínimo y dejarlas un ratito más.
- Las galletitas horneadas se pueden guardar en frascos o recipientes herméticos hasta una semana (si duran).


Estas cookies llevan varios años en mi recetario. A poco de mudarme -y con todas mis recetas archivadas en Mar del Plata- nos invitaron a una merienda donde teníamos que llevar algo para comer. Busqué, evalué, comparé y me quedé con una primera versión de esta receta; con el paso del tiempo la fui modificando de a poquito, cambiando lo que me parecía que sobraba o faltaba y llegué a estas cantidades y procedimientos que les cuento hoy. Para mí son la galletita perfecta, pero los dejo que juzguen con sus propios paladares cuando las prueben.


Como les decía, estas son las masitas que envié a las tres chicas que me tocaron en el swap. Mientras tanto, yo recibí dos de las tres docenas que me correspondían: unas de chocolate y chips de choco blanco misteriosas (sin remitente) y esta maravilla que me trajo Ceci a casa. Como yo, todas las participantes publicaron (o van a publicar) cada receta en su blog. Cuando estén todas online, con Juliana vamos a recolectar los links y ponerlos en un solo lugar.


¿Qué les pareció esta receta? ¿La van a probar? ¿Disfrutaron del swap? ¿Les gustaría que organicemos otro a mitad de año, lejos de las fiestas? Espero que terminen muy bien el viernes y que tengan un finde hermoso. Vuelvo por aquí el lunes, o pueden seguirme en Instagram para ver en qué ando durante el fin de semana.


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jueves, 11 de diciembre de 2014

· navidad de papel ·

Casi terminando otra semana, hoy tengo un post extra small para mostrarles algunos adornitos que hice con papel.


Si bien son bastante efímeros, encuentro varias ventajas en estos adornos:

  • se hacen rapidísimo
  • el peso ínfimo los hace aptos para los arbolitos más endebles o para colgar en cualquier parte sin dejar marcas 
  • son económicos
  • la variedad de colores es muy amplia con solo ir a la librería

Para sumar a mis estrellas y guirnaldas, en mi árbol de navidad habrá:

Estrellas Moravian blancas


- Estrellas Moravian combinadas


- Gemas doradas


- Gemas blancas


- Estrellas modulares combinadas



También gemas de las que hizo Eri, y alguna estrella dorada para la punta. Aún tengo que hacer estas dos cosas, pero tal vez esta noche termino de armar el arbolito. Vengo atrasadísima -como con todo- pero a este paso voy a dejar el pinito armado hasta febrero para compensar.


Les dije que era un post cortísimo y quiero cumplir, así que lo termino acá. Cuéntenme: ¿Hacen adornitos en papel, ya sea con origami u otra técnica? ¿Les gusta? ¿Dónde los cuelgan? Ojalá estén teniendo el mejor de los jueves. Los espero mañana con la receta de las masitas que envié para el Sweet Swap, les va a encantar.



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miércoles, 10 de diciembre de 2014

· tree skirt ·

Hoy decidí pasar por aquí de noche, en honor a todos mis años de estudiante y a todas las madrugadas que me encontraron trabajando en diferentes proyectos. Mitad de semana, vengo con una especie de tutorial.


Faltan quince días para nochebuena y supuestamente en la mayoría de los hogares el lunes pasado se armó el arbolito de navidad. Para mostrarles la cruda realidad les cuento que yo aún no lo armé -o mejor dicho, lo armé pero no lo decoré-, en parte porque no tuve tiempo y en parte también porque lo demoré hasta tener listo este proyecto: una tree skirt (no se me ocurre una traducción coherente pero linda) para esconder el pie horrrrrrible que le hacen a estos pinitos.

De principio a fin me llevó un día de trabajo. Supongo que para alguien con práctica en la materia será mucho más simple y podrá resolverlo en menos horas, pero a mí me tomó por sorpresa lo complejo que es manipular tanta tela en la máquina de coser al momento de quiltear -y eso que sólo hice algunas costuras verticales-; ahora entiendo el sentido de la cama extensible de mi máquina, para qué existen otras de brazo largo y por qué es tan valorada una quilt de dos plazas. Noe, Carolain, todos mis respetos.

Les voy a contar a grandes rasgos cómo hice esto, aunque tengo poquísimas fotos del proceso. Para empezar, los materiales que usé:

  • papel para hacer el molde (pueden usar papel de diario grande)
  • 16 retazos de telas estampadas
  • 1,5 m de polar
  • 1,5 m de tela para la base (yo usé denim porque tengo mucho, cualquiera sirve)
  • cinta bies al tono
  • costurero completo: tijera, centímetro, tiza, agujas
  • máquina de coser



Lo primero que hay que hacer es tomar la medida de la base del arbolito (no el pie sino cuánto miden de ancho las hojas de abajo). El mío tiene 65 cm desde el centro hasta las ramitas exteriores, así que esa medida tomé para la tree skirt. Marqué un cuarto de circunferencia en un papel grande trasladando ese tamaño al radio y luego corté la cuarta parte de eso (un ángulo de 22,5º) para obtener el moldecito. Entiendo que es bastante confuso explicarlo así, pero no me di cuenta de registrar este proceso en fotos. Les muestro la forma de mi molde, con 1 cm de costura agregado a cada lado y ya cortada en una de las telas.


Luego corté 15 veces más el molde en diferentes telas estampadas. Tenía 14 motivos así que hay dos que se repiten (que al final puse en lados opuestos).


Planchar bien las piezas de tela y coser de a dos por uno de los lados rectos. Planchar la costura abierta y volver a coser de a dos (van a quedar 4 piezas iguales, de 90º). Tomar una de estas piezas para recortar el polar y el denim, doblando la tela dos veces. Yo tenía retazos así que tuve que cortarlo en varias piezas diferentes y unir con costuras (es lo mismo).


Terminar de unir las 4 piezas para obtener el patchwork final. Planchar bien todas las costuras para asentar y emprolijar.

Armar un sandwich con todas las telas: denim con el derecho hacia abajo + polar + patchwork con el derecho hacia arriba. Fijar con alfileres (si tienen de gancho o largos para quilting, mejor) e ir acomodando las telas para que no queden arrugas ni bultos en la superficie.

Lo siguiente es quiltear: pasar un pespunte largo (en mi caso fue un zigzag) por cada una de las uniones de dos piezas de tela. Si tienen ganas / tiempo / fuerza / una máquina enorme, pueden quiltear diferentes formas o toda la tela; yo no lo hice porque me costó bastante este trabajo. Tengan en cuenta que son varios metros (y kilos) de tela sobre la mesa, manipularlos no es la tarea más simple del mundo.


Una vez que estuvo todo quilteado, emparejé los bordes para que las tres capas de tela terminaran en el mismo lugar. Cosí todas las capas de tela juntas con overlock para facilitarme el último paso.


Terminé todo el contorno con cinta al bies escondiendo los bordes de las telas. En el centro dejé la cinta larga a ambos lados para poder atar al arbolito. Planeaba ponerle botones o un cierre pero preferí dejarlo así sueltito; igual se superponen los extremos y queda todo bien cubierto, pero así es más fácil encender/apagar las lucecitas y esconder los cables.


Eso es todo. La verdad es que son pocos pasos, pero se complica un poco por el tamaño. Igual me encanta el resultado y mi gato está más que feliz con su nueva mantita (¡no lo puedo sacar de ahí!). Con todo el arbolito decorado va a estar genial, y no más cables caóticos al lado de los regalos.


¿Qué les pareció la idea? ¿Cubren de alguna manera el pie del arbolito? Me encantaría saber. Por otro lado, me siento rarísima publicando de noche pero creo que me gusta; no sé si no lo adopto de ahora en más. Veremos, veremos.



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