miércoles, 26 de noviembre de 2014

· navidad compartida · camino de mesa ·

Cuarta y última entrega de mi Navidad compartida con Ceci de Koiko y Eri de Zetan Feliz. Noviembre pasó rapidísimo (dentro de exactamente un mes ya va a haber terminado la navidad, ¡noooooo!) y durante estas cuatro semanas fuimos publicando tutoriales de adornos para el arbolito, guirnaldas e identificadores.


Hoy terminamos este lindo ciclo con tres ideas bien diferentes para hacer caminos de mesa. El que yo les traigo es el más simple de todos los proyectos que hice en el mes, y aún cuando yo lo haya complicado un poquito -porque soy así, perdón, no puedo cambiar- les cuento qué paso saltearse por completo para terminar esto rapidísimo.


Mi propuesta es un camino de tela de algodón estampada, bien fácil y con materiales al alcance de todos. Para hacer este proyectito usé:

  • lápiz con goma
  • tela de algodón (blanca)
  • pintura para tela (dorada)
  • pincel finito
  • plancha
  • máquina de coser

Si además quieren que los puntitos sean de varios tamaños:

  • goma eva
  • sacabocados
  • taruguitos de madera
  • pegamento universal


El tamaño del camino depende bastante del tamaño de la mesa. Por ejemplo, mi mesa tiene 90 centímetros de ancho y, para mí, los caminos que se venden en las blanquerías resultan muy anchos; me gusta que la superficie quede dividida en tres partes iguales, así es que el ancho de mis rectángulos es de 30 + 2 de costura, es decir, 32 centímetros de ancho. Para definir el largo: Hay caminos que quedan completamente apoyados sobre la mesa y otros que cuelgan junto con el mantel: para la primera opción, tomar la medida que quieran; para la segunda, añadir 62 centímetros al largo de la mesa (la mía tiene 180 de largo, así que mis dos rectángulos miden 242 x 32 cm).


Para hacer los sellos corté circulitos de goma eva con las diferentes puntas de un sacabocados, y luego pegué varios sobre el extremo de un tarugo de madera. Si prefieren eliminar este paso, con la goma de un lápiz obtienen circulitos perfectos, aunque todos del mismo diámetro.


Poner en un platito un poco de pintura para tela. Cubrir la superficie de trabajo con plástico o papel para no manchar nada. Sobre un retacito de tela, probar los sellos para ver con cuánta pintura cargarlos y si nos gusta cómo quedan.


¡Y sellar, sellar, sellar! Sobre uno de los dos rectángulos de tela, aplicar los sellos como y donde quieran. En mi caso preferí dejar la parte central limpia e ir llenando de puntitos hacia los extremos. Empezar por el centro e ir hacia los bordes, luego dar vuelta y seguir hacia los bordes (para no manchar el trabajo).


Dejar secar bien y planchar del revés con un trapo entre la plancha y la tela. Apoyar el otro rectángulo sobre la estampa y coser los cuatro lados a un centímetro del borde, dejando una pequeña abertura (10 cm) sin coser.


Dar vuelta y prensar con la plancha para que quede bien fijo el borde. Cerrar con puntada invisible la abertura.


O también pueden asentar con un pespunte o una puntada decorativa, cerrando bien el lugar que había quedado abierto (es lo que hice yo porque detesto hacer puntada invisible: nunca me queda realmente invisible y me frustra).


¡Listo! ¿Vieron? Rápido, fácil, pocos materiales y viste la mesa para una navidad inolvidable. Sobre un bello mantel, este camino. Arriba del camino, unas lindas flores sin perfume, nuestra vajilla preferida y un rico pan hecho en casa. Ahhh... ya se respiran las fiestas por todos lados, no digan.


¿Qué les pareció el tutorial de hoy? ¿Se lo imaginan con servilletas haciendo juego? ¿O reversible? ¿Cómo se están preparando para diciembre? Personalmente, este noviembre fue da bomb: aún estamos en el medio del swap, conocí a varias lectoras y bloggers (y voy a conocer más el viernes), aprendí cosas nuevas y compartí esta serie hermosa con Ceci, con Eri y con todos ustedes. No podría estar más contenta.



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lunes, 24 de noviembre de 2014

· cookie mail ·

¡Feliz lunes! Bueno, al menos por acá es bastante feliz porque hoy es feriado en Argentina y nos podemos quedar todo el día en pijamas. Para empezar la semana con algo muy lindo -y útil- les traigo una montaña de tips sobre el envío de masitas por correo (y otros que les van a servir aunque sea el domingo para llevar una docena sana y salva a casa de mamá). Prepárense un tecito porque el post de hoy es laaaaargo y está lleno de datos.


En nuestro país no existe una cultura de cookie mail: algunas veces por costos, otras porque desconocemos cómo opera nuestro correo y otras veces porque no sabemos en qué condiciones llegarían las galletitas que hicimos con tanto amor. Cuando organizamos el sweet swap no imaginé que íbamos a recibir tantas consultas al respecto. Por eso, en cuanto aparecieron un par de chicas con ganas de anotarse pero temerosas de lo que pudiera ocurrir con los envíos, les prometí este post informativo para despejar dudas entre todas las participantes, pero también lo planifiqué con ánimo de incentivar el envío de masitas por fuera de nuestro intercambio, a ver si de a poco volvemos a recibir al cartero con una sonrisa.

· tipos de cookies ·

Lo primero a tener en cuenta a la hora de hacer masitas que irán al correo es la receta. No todas las galletitas se comportan ni resisten de igual manera. En esta clasificación voy a dividirlas según lo aptas que resulten para el envío. Se me ocurren tres categorías generales, a saber:

· · · se puede enviar sin problemas (A)
En este grupo se incluyen esas masitas tiernas, como mis favoritas con grietas de chocolate o estas galletitas de limón y azúcar que hoy están en mis fotos, y también todas esas recetas con trocitos (de chocolates o frutas, por ejemplo), como las ultra famosas chocolate chip cookies. En definitiva, las de masa un poco densa viajan perfectas y llegan en condiciones sin mayor cuidado.


· · · necesita mayor protección para resistir el correo (B)
Entre esas cookies que podemos enviar pero no sin una dosis extra de cuidados se encuentran todas las masitas secas, como mis galletitas de capuccino o las ultra conocidas bay biscuit, y todo lo que resulte muy crocante, como sandwich cookies tipo Oreo y la mayoría de las masitas saladas.


· · · solo para entrega en mano (C)
Si bien no es aconsejable enviar esta clase de galletas por correo, sé de algunas participantes que van a hacer sus entregas personalmente, así que para ellas (y para todos los que quieran regalar o llevar masitas a la casa de alguien) va esta info. Es mejor no enviar por correo las galletitas más frágiles como lengüitas o estas shortbread cookies de mis fotos -de las que tengo que publicar receta pronto porque son una delicia- porque se rompen con demasiada facilidad. Y por cuestiones de frescura es preferible dejar fuera del correo las que son muy esponjosas como vainillas o madalenas: esas que parecen un sueño en cuanto salen del horno pero al día siguiente sirven de frisbee.



· tipos de envases ·

El objetivo primordial del envase es proveer protección y facilitar el traslado de nuestra horneada. En segunda instancia buscaremos (o no; yo sé que yo sí pero no es estrictamente necesario) que -además de cumplir su función- luzca bien.

· · · envío por correo
Para enviar masitas sin temor a que se rompan o aplasten lo ideal es elegir contenedores rígidos. El factor peso también es importante porque tampoco queremos pagar sobreprecio por una caja fuerte: cajas, latas y tubos cumplen esta función de maravillas.


· · · entrega en mano
Si vamos a llevar las cookies personalmente -ya sea por el swap, al trabajo o a una reunión de ex compañeros del jardín de infantes- podemos hacer uso de un contenedor más endeble: frascos, bolsas, bandejas descartables o piezas de vajilla (un atadito de galletas en una taza, un plato lleno de masitas decoradas), además de todo lo que nombré en el punto anterior y del famoso tupper que tanto ayuda en esta tarea.



· embalaje interior ·

Al disponer las galletas en el envase que elegimos, lo más importante es hacerlo de manera que sufran el menor impacto posible. El problema con el correo son los golpes que pudieran romper las galletitas, por eso el mayor esfuerzo irá hacia allí.

· · · materiales
Hay una gran cantidad de materiales que podemos usar para aislar de una forma u otra las masitas, sumando protección: bolsitas plásticas, papel de seda, plástico de burbujas, viruta (yo no tenía y usé esas guirnaldas de arbolito que para mí es la única utilidad que tienen), goma eva, telgopor, cartón microcorrugado... seguramente hay más que estoy olvidando.


· · · tetris
¡Ja! No sabía cómo nombrar este punto, pero tetris re va. La disposición de las masitas depende del tipo de receta, del tamaño de las galletitas y del envase elegido. Lo que tenemos que pensar es que, cuanto más aisladas estén del contenedor, mayor protección. Así, unas cookies del grupo A viajan bien apenas cubiertas con papel o en un tubo.


Las del grupo B pueden requerir cartón microcorrugado o intercalar piezas de goma eva.


Y cualquiera del grupo C necesita toda la protección que podamos ofrecer. Ni les pongo foto, pero imaginen una bola de plástico de burbujas y se dan una idea.

· · · cuidados para cookies delicadas
Si (aún a pesar de todo lo que dije hasta ahora, y que repito: ¡no! ¡eviten las masitas frágiles en el correo!) igual quieren enviar algo como mis pinitos, procuren hacerlo exageradamente cauteloso.

Ejemplo absurdo: si envolvemos una masita super frágil en 25 capas de bubble wrap y luego añadimos papel de seda hasta llenar la capacidad de la caja elegida, no hay forma de que se rompa (es como si estuviera flotando). Ahora, bajando un poco a la realidad, si van a hacer esto y quieren que las masitas lleguen enteras, les digo lo que tendrían que hacer:

- Poner cada galle en una bolsita plástica o envolver con film.
- Cortar una tira de plástico de burbujas que apenas exceda el alto de las masitas.
- Apoyar una de las cookies panza arriba sobre el extremo del plástico y cubrir.
- Dar vuelta, apoyar otra galletita panza arriba sobre la base de la anterior y cubrir.
- Dar vuelta, cortar con unos centímetros de superposición y asegurar con cinta adhesiva.
- Envolver todo con el plástico restante de forma cruzada y asegurar con cinta el final.
- Disponer los paquetitos de dos galles cuidando que no quede lugar dentro de la caja; si hubiera, rellenar con bubble wrap, telgopor, papel, etc.



· contenido extra ·

Entiendo: están pensando "¿extra? ¿además de las masitas que cociné con tanto amor?". Este punto no es para que salgan corriendo a hacer/comprar/escribir algo, pero no podía dejarlo afuera. Después de todo no somos una máquina o una fábrica, somos personas enviando nuestra producción, y a veces es difícil dejar toda esa humanidad de lado. Por eso quiero hacer referencia a tres tipos de contenido extra, y luego queda en cada uno si lo agrega o no.

· · · regalitos
Empiezo con el item menos necesario. Creo que sobra la aclaración, pero por las dudas: es absolutamente prescindible el agregado de uno o varios regalos para las destinatarias de nuestras cookies. Nadie duda sobre la alegría que provocan, pero también sabemos que siempre llevan tiempo o dinero (o las dos cosas) y que a veces pueden significar la diferencia entre una categoría de envío y la siguiente (incrementando el precio). Repito: la idea es que las protagonistas del envío sean las masitas horneadas en cada hogar -al menos para este swap, luego en sus envíos privados o con otros grupos tendrán sus propias políticas, que también valen-.

· · · cartas
Si bien tampoco es necesario escribir unas líneas a los receptores de las masitas, a veces ayudan a entender qué hubo detrás de una receta, a conocerse mejor, a disfrutar más -o diferente- de las galletitas que recibimos si vienen con una historia contada en primera persona por quien las cocinó. Además, piensen: ¿cuándo fue la última vez que escribieron una carta? ¿No tienen ganas de reactivar el chip de la caligrafía, de oler papel, de pegar estampillas? Este swap es un buen lugar por donde empezar, quién sabe a dónde las lleva esto de reencontrarse con la escritura a mano.

· · · info de contacto
No quiero sonar autoritaria ni nada, pero creo que todas deberíamos incluir al menos una tarjeta con nuestro email para que nos confirmen cuando reciban el paquetito que enviamos. Es un detalle ínfimo pero suma: porque está bueno saber que la caja no se perdió, porque es lindo saber que el otro ya pasó por la alegría de abrir y probar lo que horneamos, y porque es mucho más práctico que estar chequeando el seguimiento del correo todos los días.



· embalaje exterior ·

Si entregan las galletitas personalmente, esta sección no les va a servir de nada: con que lleguen a destino enteras y al resguardo de la lluvia, misión cumplida. Puede ser en frascos:


En bolsitas:


En bandejas descartables:


O también en un plato/bandeja/tupper que quieran regalar o puedan llevar de regreso a casa al finalizar una reunión. Ahora, si van a enviar las masitas por correo postal seguramente van a usar una de dos opciones:

· · · packaging del correo
La mayoría de los correos tienen toda una línea de cajas, tubos, bolsas y/o sobres a la venta para facilitar el envío de cualquier cosa. Las cajas y tubos generalmente son muy buenos pero debemos asegurarnos de que la lata/cajita/tubo -cualquier envase elegido- no quede suelta dentro de un contenedor más grande, porque eso implica golpes y más golpes durante todo el trayecto desde la oficina de correos hasta la puerta de entrada de su destinataria.

· · · cajas comunes
Aunque el packaging oficial sea de calidad, yo prefiero armar mis envíos en casa, tranquila, cuidando todos los detalles. Los correos permiten enviar cajas (dentro de las medidas establecidas, que a nosotros nos resultan ridículas al lado de una docena de cookies) forradas en papel madera o misionero. Si es una caja o un tubo, forrar directamente. Si es una lata, envolver en varias capas de plástico de burbujas -para que no se abolle- y luego forrar con papel madera. Todas las uniones del papel deben quedar bien cerradas con cinta adhesiva ancha. Los datos de remitente y destinatario tienen que estar bien visibles.




· opciones de envío ·

· · · Oca
En los últimos años he tenido buenas y malas experiencias con el correo, y dio la casualidad que siempre mis problemas fueron con el correo oficial. Digo esto y aclaro que aplica a mí, tal vez otras personas viven en lugares donde los correos privados pasan dos veces por año, y no hay nada que pueda decir para objetar eso. Ahora, desde mi experiencia, yo recomiendo hacer los envíos a través de Oca -que llegan a tiempo, no cobran impuestos de más, no abren los paquetes y siempre tocan el timbre-.

· · · Correo Argentino
El consejo más grande: ojo con los tiempos. Ya ni hablamos de los envíos internacionales que nunca llegan o de cuando misteriosamente se les abre un sobre o de las veces que dejan aviso de visita sin haber llamado a la puerta ("¡pero si a esa hora yo estaba en casa!"). Todo en el correo oficial demora mucho más, y esas galletitas que dentro de cuatro días siguen en perfectas condiciones, cuando el cartero se toma casi dos semanas para llegar a tu puerta ya no resultan tan ricas. Antes de enviar pregunten el tiempo que demora en llegar y pidan el seguimiento del paquete.

· · · entrega en mano
Nuevamente, la entrega en mano de forma personal no tiene ninguna aclaración extra. Un servicio de mensajería de confianza también entra en esta categoría y deberían tener los mismos recaudos que para trasladar las galletitas en auto, bici o transporte público (es decir, casi nada más que protegerlas de una potencial lluvia y no estrellarlas contra la vereda).


Hasta aquí llego con toda la info. Si olvidé algo que consideran importante, por favor díganme. Si tienen dudas, pregunten. Si les sirve, pineen. A las participantes del swap les recuerdo que tienen toda esta semana para armar sus envíos, y hasta el próximo lunes 1º de diciembre para acercarse al correo. Espero que les sea de mucha utilidad y sepan que, si llegaron al final de este post kilométrico, son el tipo de lectores que quiero abrazar, de esos que se merecen todas las cookies del mundo. Los espero el miércoles con el último tutorial de nuestra Navidad compartida. Espero que comiencen una semana fabulosa :)




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viernes, 21 de noviembre de 2014

· agua saborizada·

Hacía bastante tiempo que no publicaba una receta, así que cuando Mayi propuso ser parte de la promoción de Life is Messy Kitchen me sumé de inmediato. ¿El desafío? Recrear una de las recetas que aparecen en su flamante libro de cocina. Y resulta que Mayi no podría haberlo puesto más fácil, porque todo lo que vi me encantó.


Hace días que vengo confesional, así que les cuento: mi idea era hacer otra receta de su libro, pero entre un  e t e r n o  corte de luz y un aparente desabastecimiento de espárragos (¿cómo puede ser que no consiga por ningún lado, si hasta hace unas semanas me llovían?), decanté por su mini-receta de Spa water.


La elegí por simple, por comodín, porque a veces me gustaría poner más opciones de bebidas en el blog y porque me tentaron sus superpoderes refrescantes, hidratantes y purificantes (in Mayi’s words!). La modifiqué apenitas pero la esencia es la misma.



Los ingredientes que lleva el agua saborizada son:
  • pepinos -la receta original pide 12 pero yo usé 6 grandes-
  • ralladura de un limón
  • ½ limón
  • 1 lima
  • 2 ramitas de romero fresco
  • 1 litro de agua fría
  • hielo


- Lavar bien los ingredientes.
- Cortar los pepinos en rodajas finitas.
- Cortar la lima en rodajas.
- Exprimir medio limón.
- Machacar un poquito el romero con la ralladura de limón. Pueden agregar menta, yo preferí omitirla.
- Poner todos estos ingredientes en una jarra grande y cubrir con un litro de agua fresca.
- Dejar reposar unas horas en la heladera para que el agua tome sabor.
- Servir con hielo. Alguno de los ingredientes puede meterse en el vaso de prepo, por qué no. Y una sombrillita no lastima a nadie, imaginen una en cada vaso porque yo no tenía ni una en casa.


Notas:
1. Una misma jarra puede ser rellenada con agua a medida que se va consumiendo (aunque el sabor se vaya diluyendo seguirá siendo muy refrescante).
2. El agua debe ser bebida dentro de los tres días posteriores a su preparación.
3. Hacer una nueva jarra cuando los vegetales comiencen a ablandarse o ensuciar el agua.


Desde que vivo en esta Buenos Aires subtropical, cada verano busco por cielo y tierra bebidas refrescantes que pueda tomar durante todo el día. Me provocaron un daño inmenso cuando retiraron Epika del mercado, pero creo que ya le encontré reemplazo. Gracias, Mayi. Va a ser un verano mucho más tolerable con esta receta bajo la manga.



Receta ligeramente adaptada del libro Life is Messy Kitchen, de Mayi Carles.



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miércoles, 19 de noviembre de 2014

· navidad compartida · identificador de lugar ·

Tic tac. En doce días llega diciembre. Tic tac. Faltan diecinueve días para armar el arbolito. Tic tac. Dentro de treinta y seis días la navidad golpea a nuestras puertas. Tic tac. Cuarenta y dos días más para despedir el año.


¡Nooooo! ¡No se vayan corriendo! Unos minutitos de lectura por acá no le van a hacer daño a esas agendas cargadísimas, ni van a retrasar la compra de regalos tanto como para que la víspera de nochebuena nos encuentre en un shopping atestado de gente en estado de pánico. No, no, no. Por el contrario: venimos hablando de las fiestas hace un par de semanas para que no agarren a nadie con la guardia baja y todos podamos planear con tiempo, para que nada nos tome por sorpresa, para que -cuando los actos escolares de fin de año, los cócteles de las empresas y las reuniones con amigos se empiecen a superponer de forma caótica- no tengamos que estar pensando en comprar un mantel o descubramos que nos falta una estrella para la punta del arbolito juuuuuusto el 8 de diciembre a la hora del té.

Hoy con Ceci y con Eri pasamos a la mesa y nos proponemos darle una vuelta a los identificadores de lugar. Confession time: nunca en mi vida usé esto. Si bien juego a la anfitriona bastante seguido, en casa las reuniones siempre son bien informales e invitamos a todos a sentarse donde más les guste. Por otro lado, no venimos de familias grandes así que el tema de los lugares es bastante natural. Pero. Cuando surgió la idea de hacer identificadores para el tercer proyecto de esta Navidad compartida dije que sí con la firme intención de usarlos; y, como sé que a veces necesito algún empujón más que mis intenciones, ya planifiqué un pequeño evento para ponerlos sobre la mesa. Si me quedo sin tema de conversación (hola introvertidos, nos quiero mucho) puedo hablar de esto y el mundo va a estar bien.


Mis identificadores son macetitas personalizadas para marcar el lugar, con la idea de que al finalizar el evento cada uno adopte su mini suculenta y le dé mucho amor (o no tanto, bueno, con que la riegue cada dos semanas va a estar perfecta). Un proyecto supersupersuper fácil. Hoy no admito comentarios que digan “yo no sé hacer eso” o “no creo que me salga” o “vos porque tenés la varita de Hermione Granger” (wich I do have); bueno, no es que les voy a borrar los comentarios ni nada, pero estoy muy en desacuerdo. Esto es jugar con plastilina, mis queridos. Les cuento los materiales que usé:

  • mini suculentas
  • cinta adhesiva
  • tijera
  • porcelana fría
  • palo de amasar
  • superficie para estirar
  • esteca/cuchillito/rueditas
  • cola vinílica
  • elementos para marcar los bordes
  • marcador dorado


Para empezar a trabajar vamos a cortar un moldecito usando el papel en el que vienen envueltas las macetas. El primer paso es fijar con cinta el extremo para que no se desarme al sacarlo.


El envoltorio de papel queda con marcas visibles de la maceta que nos van a servir como guías para cortar. El excedente superior se va.


También tenemos que retirar la base de papel y hacer un corte vertical para que el molde sea plano.


Paso siguiente, estirar la porcelana. Si seguimos en tren de confesiones, les cuento que yo nunca había utilizado este material. Cuando abrí el primer paquete y me volteó el olor a plasticola acudí a mon amour Google para saber de qué estaba hecha esta masa. ¿Quieren saber? Almidón -generalmente de maíz- y cola vinílica. Así es: maizena y plasticola (y conservantes o tal vez algún aceite, pero básicamente son esos dos ingredientes). Con esto sabemos que el mejor pegamento posible es la cola vinílica, que si la porcelana está extremadamente blanda podemos añadir un almidón (aunque yo simplemente la dejé orear un ratito y se endureció lo suficiente como para no pegarse), que al secar es semi transparente. Yo la amasé un poquito, me aseguré de que no tuviera grietas en la parte superior y la estiré con el palo de amasar sobre una bolsa (ah, sí: fue lo que encontré a mano) hasta obtener un espesor de medio centímetro.


Apoyar el molde sin hacer presión sobre la porcelana estirada y cortar con unos milímetros de excedente en cada lado. Pueden usar un cuchillito, una esteca o -lo que usé yo- una ruedita de pizza. Si tienen hijos en edad de jugar con Play-Doh probablemente haya rueditas decorativas dando vueltas por ahí: úsenlas, va a quedar genial.


Después de cortar la forma del molde, aplastar con el palo de amasar los dos extremos que se van a juntar. Esto es para que la unión no resulte abultada y se peguen bien. Cuando termino con este paso, reviso el borde superior para redondear un poco eliminando marcas del cortante.


Con la porcelana ya lista para aplicar, poner cola vinílica en toda la macetita; un pincel funcionaría de maravillas pero yo usé los dedos.


Esperar un par de minutos hasta que la superficie esté bien pegote (perdón por mi tecnicismo, se dice “mordiente”) y, dejando unos milímetros por arriba, adherir la porcelana a la maceta con cuidado, asegurando que no queden burbujas de aire.


Aplicar cola vinílica en el borde que cierra, esperar un minutito y terminar de cubrir la maceta con la porcelana. Van a ver que hay un par de generosos centímetros de superposición, pero es a propósito: la porcelana se encoge al secar y podría quedar una separación medio fea si no cerró bien (lo digo por experiencia).


Doblar el borde inferior hacia el centro, emparejando la base para que no se mueva. Si quedó mucho excedente de porcelana, recortar apenas (puede ser con tijera) para no tapar los agujeritos de la maceta y poder regar sin problemas. En la parte superior podemos hacer marcas con diversos objetos para dar una terminación diferente a cada una. Yo usé cucharitas, palillos, mangos de herramientas... lo que se les ocurra va a estar bien. Si tienen un eyector pueden hacer tiritas con formas y pegarlas sobre el borde con cola vinílica.


Ahora pongan en práctica todos sus ejercicios de autocontrol porque tenemos que dejar secar la porcelana un día entero. Ommmmm. Pero quedan tan lindas que compensa toda esa ansiedad que nos hizo comer cupcakes de más. Shhh.


Úlllltimo paso: ¡escribir los nombres! ¡y decorar! ¡en dorado! ¡iujuuuu! Ustedes ya me conocen, no podría soportar que los nombres queden torcidos, por eso me hice una plantilla y los dibujé con lápiz antes de usar el marcador divinoperosinmarchaatrás. En la foto de materiales aparece un Sharpie pero después de probar lo cambié por un Edding 790A (paint pen) que me dio mejor resultado. Soy rara pero no tanto: los puntitos los hice a mano alzada.


¿No son lindas? ¿No les dan ganas de invitar a mucha gente, de hacer mesas largas alla Kinfolk y que alguien toque el cello en una esquina del living? ¿¿¿No??? Bueno. Pero inviten a sus seres queridos. Celebren la navidad o lo que sea en lo que crean, o simplemente a ellos y el vínculo que los une.


Me gustaría que me cuenten si usan identificadores en sus mesas, si les gustaron estas macetitas, si van a recibir gente en sus casas, si les gusta recibir gente en sus casas. También cuentenme si alguna vez trabajaron con porcelana fría, si les interesa o si hay alguna otra masa que les guste. Nos queda un tutorial más con mis queridas elfas y ya me estoy poniendo all emotional. Pasen por acá para ver el tutorial que publicó Ceci, y por acá van a ver lo que hizo Eri. Los esperamos el miércoles próximo para la última entrega de nuestra navidad compartida. Ojalá estén teniendo una semana re linda.



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