viernes, 2 de enero de 2015

· aperitivo de sandía ·

Planeaba venir hace diez días, con un bonito post navideño desparramando amor y paz y deseos de lluvia, pero no pude. Luego quise venir a despedirme del 2014 con ustedes, hablando pestes del año que pasó -y del nuevito, que ya sé no cumplirá sueños-, y tampoco pude. Entonces me propongo alargar un poco esta entrada para juntar todo eso y una micro receta.


Después de todos los proyectitos de navidad compartida, de los tutoriales extra, de las recetas y las ganas de nochebuena, llegué al 24 de diciembre agotada y con millones de cosas pendientes. No cosas materiales o especialmente navideñas, no amasar el pan para la cena o envolver los regalos a tiempo u organizar quién lleva el vitel tonné; más bien pendientes de trabajo, de mi casa y personales.


Mi nochebuena es siempre igual: hace ocho años que la pasamos solos, con mi secuaz, en casa. Ponemos la mesa linda y comemos lo que sea que tengamos ganas de comer, que nos guste a los dos y no demande mil horas de cocción. Este año fueron ñoquis, que hicimos juntos: él hirvió las papas, yo hice la masa, él los cortó y marcó, yo hice la salsa, él cocinó los ñoquis, yo emplaté (no sé por qué entro en tanto detalle, tristísimo). Nos hacemos regalos que pensamos durante todo el año. Hablamos, D pregunta cada tres minutos y medio qué le voy a regalar (nunca le digo), escuchamos música tranqui mezclada con villancicos, pasamos una velada bastante quieta pero muy nosotros y nos gusta así, no la cambiamos por nada.

Entre el 25 y el 31 fue todo caos. Inconvenientes. Desorden. Problemas. Desencuentros. Mi hogar fue Siria sin ayuda humanitaria, mi agenda se suicidó y todo -pero todo- lo que podía salir mal, salió terrible. Fue una semana-resumen-de-mi-año en todo sentido, y este es el único balance que voy a hacer de los últimos 365 días; yo digo que fue un año rarísimo (I’m being polite here), mi madre dice que fue de transición, mi secuaz dice que fue el inicio de mucho. Fue difícil. Fue demasiado trabajo sin ver frutos, fue alejarme de gente que no me valora, fue plantar, proyectar y no ver ningún sueño cumplido. Gracias a este espacio conocí personas maravillosas y recibí palabras bellísimas; eso es todo lo bonito que puedo decir del 2014. Finalmente se terminó y -sin vacaciones ni nada por el estilo- hay que empezar otra vez.


¿Y cómo se plantea este nuevo año? Distinto pero igual de difícil. En 2015 tampoco voy a viajar ni a formar una familia ni a vivir de lo mío. Muchísimo trabajo, y además en marzo vuelvo un rato a las aulas (esta creo que es la parte buena), así que eso se verá reflejado en el blog. Tengo ganas de leer, de cocinar, de coser, de dibujar; todo mucho y todo para mí, que me hace buena falta. Espero que eso también se vea reflejado en el blog.

Pero el nuevo año ya está aquí. Llegó con la visita de mis papás, con más calor del que me gustaría, con días de pasear y de probar cosas ricas. Y para brindar por el 2015 y por todos los proyectos, sueños y deseos, hoy les traigo minirecetita para disfrutar durante el verano.

· aperitivo de sandía ·

2 rebanadas de sandía bien madura
1 vaso de vino blanco
1 vasito de aperitivo tipo vermouth
ralladura de limón
hielo


- Cortar la sandía en bocados -si lo hacen con las manos se va partiendo sola por los orificios de las semillas y es más fácil quitarlas-.
- En el vaso de la licuadora poner los trozos de sandía, el vino y el aperitivo, hielo y ralladura de limón. Licuar hasta haber triturado todo el hielo y la fruta, unos tres minutos.
- Servir en vasos decorados con rodajitas de sandía y piel de limón.


Es dulce, fresco y suave, ideal para aprovechar la fruta si maduró muy rápido. Espero que lo hagan y lo usen para brindar por todo lo que viene con el cambio de almanaque. Les deseo un año lleno de oportunidades, con mucho amor, con alegrías pequeñas pero constantes, y un par de las grandes que nos dejan embobados por un tiempo; ojalá el trabajo les rinda, la familia los llene, la salud los abrace y encuentren lo que sea que estén buscando en este viaje. Todo mi cariño y gracias por estar ahí.



Follow my blog with Bloglovin
Ro Guaraz. Todos los derechos reservados. © Maira Gall.